Imaginemos a La Nada como un inmenso e infinito espacio oscuro, dentro del cual se va conformando el Cosmos y dentro de éste el Universo, y así sucesivamente, las galaxias, los sistemas solares, los planetas, nuestro planeta llamado Tierra o Planeta Azul, dentro de éste la Madre Naturaleza, etc.
Teóricamente, lo que denominamos Cosmos, es un espacio que se va extendiendo, alargando, creciendo, tomando más espacio del que ya tiene, de la Nada o hacia la Nada.
Nuestro planeta Tierra, a pesar de sus enormes dimensiones, es una pequeñísima parte dentro del Cosmos. Si pudiésemos viajar hacia arriba, abajo, a la derecha, a la izquierda, de nuestro planeta, veríamos o nos encontraríamos con lo que llamamos Universo, dentro del cual existen galaxias y dentro de éstas, sistemas solares como el nuestro, que contiene a los planetas.
Todo esto, incluyendo a nuestro planeta Tierra, el Sol, la Luna, etc., influyen o interactúan para darle vida a toda clase de seres, que habitan sobre o debajo de la tierra, o del mar.
Se podría pensar que todo ser vivo se origina en la Madre Naturaleza, ésta conformada sobre el planeta Tierra, éste originado en el Sistema Solar, éste en el Universo, éste en el Cosmos y éste en la Nada.
Dentro de la Madre Naturaleza se distinguen los diferentes reinos: el Reino Animal, el Vegetal, el Mineral, el Espiritual, etc.
Aunque a muchos seres humanos no les gusta que se les haya incluido en el Reino Animal, pertenecemos a éste. Pretendemos crear otro reino más: El Reino Humano, para separarnos del Reino Animal. Sólo que nuestro comportamiento humano no nos permite adquirir esa calidad, puesto que somos agresivos, pretensiosos, ambiciosos, guerreros, asesinos, como algunos animales, aunque estos justifican su agresividad por la necesidad de alimentarse, los más grandes se comen a los más chicos, obedeciendo a la cadena alimenticia natural.
Cuando la Humanidad logre alcanzar un nivel intelectual superior, que logre la paz mundial, bajo un marco de respeto a la individualidad, al derecho ajeno, natural, entonces podría crearse el Reino Humano, donde exista la solidaridad pacífica.
La Madre Naturaleza es la encargada de crear todo ser vivo, bajo un determinado propósito, o mejor dicho predeterminado destino para cada uno.
La búsqueda del propósito de vivir ha intrigado a la gente por miles de años. Esto ocurre porque solemos empezar por el punto de partida errado: nosotros mismos. Nos hacemos preguntas egoístas como: ¿Qué quiero ser? ¿Qué debo hacer con mi vida? ¿Cuáles son mis metas, mis anhelos, mis sueños con el futuro? Enfocarnos en nosotros mismos nunca podrá revelarnos el propósito de nuestra vida.
El propósito de tu vida excede en mucho a tus propios logros, a tu tranquilidad o incluso a tu felicidad. Es mucho más grande que tu familia, tu carrera o aun tus sueños y anhelos más vehementes. Si deseas saber por qué te pusieron en este planeta, debes empezar por estudiar a la Madre Naturaleza. Naciste por su voluntad y para su propósito.
Contrario a lo que te dictan muchos libros conocidos, películas y seminarios, no encontrarás el sentido de tu vida buscando en tu interior. Es muy probable que ya lo hayas intentado. No te creaste a ti mismo, por lo tanto, no hay manera de que puedas decirte para qué fuiste creado. Si te entregaran un invento que nunca has visto, no sabrías para qué sirve ni tampoco el ingenio te lo podría decir. Sólo el inventor o inventora, o el manual de instrucciones, podría revelarte el propósito de dicho invento.
De igual manera, no puedes llegar a la conclusión de tu existir centrándote en ti mismo. La Madre Naturaleza es tu punto de partida, tu creadora. Existes tan sólo porque ella desea que existas. Fuiste creado por ella y para ella y hasta que lo entiendas, tu vida no tendrá ningún sentido. Sólo en ella encontrarás tu origen, identidad, sentido, propósito, significado y tu destino. Cualquier otra ruta termina en un callejón sin salida.
Muchos tratan de usar a la Madre Naturaleza para su propio beneficio, pero eso es antinatural y está condenado al fracaso. Fuiste creado para la Madre Naturaleza, no al contrario; la vida consiste en permitir que ella te use para sus propósitos y no que tú la uses a ella para los tuyos.
Por lo general puedes lograr alcanzar una meta si pones todo tu empeño. ¡Pero tener éxito y cumplir el propósito de tu vida son dos temas muy distintos! Podrías alcanzar todas tus metas y ser un triunfador de acuerdo con los estándares del mundo, y aun así no saber la razón para la cual la Madre Naturaleza te creó.
¿Cómo descubres, entonces, el propósito para el que fuiste creado?
Tienes sólo dos opciones. La primera es especular. La mayoría prefiere ésta. Hacen conjeturas, adivinan, teorizan. Cuando la gente dice: "Yo siempre he pensado que la vida es...", en realidad quiere decir: "Esta es la mejor suposición que se me ocurre".
La otra opción es que busques el propósito para el cual la Madre Naturaleza te ha creado, es decir, tu esencia, tu vocación.
El martillo, por ejemplo, ha sido creado para un propósito específico: clavar clavos. El marro para romper muros o piedras. El pico para cavar en la tierra. La pala para sacar tierra o moverla de un lado a otro, etc.
Si eres creyente en la existencia de Dios, entonces cambia las palabras: Madre Naturaleza por la palabra Dios, como lo hace Rick Warren, en su libro: Una Vida con Propósito, del cual el autor del presente blog ha tomado algunos párrafos aquí citados.
En mi caso personal mi vocación, mi esencia, mi propósito, en la vida, ha sido ser escritor, gozo, disfruto, escribiendo y lo seguiré haciendo hasta que la Madre Naturaleza así lo disponga.
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